Pueblos Mgicos de Mexico

Taxco Pueblo Magico






Taxco Pueblo Magico
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En medio del Triángulo del Sol, junto con Ixtapa Zihuatanejo y Acapulco, se encuentra el hermoso pueblo de Taxco de Alarcón, en el cálido estado de Guerrero. Los cerros y montañas que lo rodean son el marco ideal para una ciudad de calles empinadas y empedradas, cubiertas de antiguas casonas coloniales e impresionantes templos, herencia de un caudaloso pasado minero basado en la explotación de la plata.

Solo por debajo del Real de Minas de Zacualpan, en el Estado de México, la gran explotación minera desarrollada en Taxco lo consolidó como un próspero pueblo en el que florecieron diversas actividades comerciales alrededor de varios tipos de minerales, pero sobre todo de plata. A pesar de que en la actualidad esta industria ya no es rentable, su antiguo auge económico le brindó una belleza inigualable que atrae turismo durante todo el año.

Los pobladores originales de este Pueblo Mágico se concentraban en Taxco El Viejo, a 12 kilómetros de la cabecera municipal. Esta comunidad estuvo habitada por matlazincas, chontales y tlahuicas provenientes del vecino Estado de México, que fueron llevados por el rey tlatoani Ahuizotl para colonizar la región.

Quizás la faceta más representativa de Taxco sea su producción artesanal platera. Como hemos comentado anteriormente, en numerosos comercios de este Pueblo Mágico de Guerrero pueden hallarse artículos de plata, tanto creaciones ornamentales como utensilios, que se expenden a precios muy atractivos.

Para quienes no tengan facilidad de trasladarse a Taxco, hay alternativas para conseguir estos productos de plata por medio de internet. Puedes comprar en línea en la joyería especializada Hekate maneja estupendos productos de plata fabricados con la mejor plata de Taxco.

Después de cerca de un siglo rindiendo tributo a Tenochtitlán, el sitio originalmente conocido como Tetelcingo fue conquistado por una partida de soldados enviados por Hernán Cortés, que iban en busca de estaño para mezclarlo con cobre y construir cañones. Al descubrir que el blanco metal era en realidad plata, el conquistador ordenó otra partida para explorar más a fondo.

Fue así como los colonos españoles comenzaron a levantar una nueva población, a varios kilómetros de la aldea indígena. Por la escasa infraestructura para la explotación minera, durante más de 200 años Taxco continuó como una población más en el camino real, pero en el siglo XVIII los españoles Francisco y José De La Borda se instalaron en la zona para trabajar las minas de Pedregal, Coyote, San Ignacio y Cerro Perdido.

La prosperidad económica de los De La Borda llegó a tal nivel que en 1751 ordenaron la construcción del templo de Santa Prisca, que fue terminada de un modo tan exquisito que la impresión de los hermanos quedó inmortalizada con la frase “Si Dios da a Borda, Borda da a Dios”, que actualmente puede leerse en una pintura albergada en el hotel nombrado con su apellido.

Taxco de Alarcón debe su nombre al célebre escritor novohispano del Siglo de Oro Juan Ruíz de Alarcón y Mendoza, gran dramaturgo que se especializó en la creación de comedias de carácter, obras clave del teatro barroco hispanoamericano, y que nació en este Pueblo Mágico alrededor de 1580.

La Ruta de la Independencia tiene otro de sus puntos en esta bella localidad, pues el 28 de noviembre de 1815 el insurgente José María Morelos dio órdenes a Hermenegildo Galeana para tomar la plaza de Taxco. A principios de 1821, Agustín de Iturbide redactó en el Ex Convento de San Bernardino el Plan de Iguala o de las Tres Garantías, que habría de ser firmado por Vicente Guerrero el 24 de febrero para declarar la independencia de México y unificar a los ejércitos insurgente y realista.

Qué visitar en Taxco Pueblo Mágico

Las calles de Taxco abundan en casas señoriales y recintos religiosos; las primeras estuvieron habitadas por célebres personajes taxqueños, y varias pueden ser visitadas para conocer mejor su historia. Una de ellas es la Casa Figueroa, mejor conocida como la Casa de Las Lágrimas: construida en 1767 para el Conde de la Cadena, prefecto del Distrito de Alarcón, se cuenta que fue pagada como tributo por indígenas tlahuica, quienes recibieron crueles tratos por parte de los dueños, por lo que sus muros fueron testigos de injusticias, castigos y, por ende, de muchas lágrimas.

La Casa de las Lágrimas ha estado rodeada por el dolor y la tragedia durante toda su existencia, pues uno de sus más antiguos propietarios prefirió matar a su hija antes que dejarla desposar a un hombre de linaje inferior; posteriormente, sirvió como cuartel general al caudillo insurgente José María Morelos y Pavón durante la Guerra de Independencia, cuando en su interior se impusieron numerosos castigos a los soldados realistas que caían prisioneros. Al terminar la guerra, se convirtió en reformatorio, después en Casa de Moneda, en Juzgado, y por último, en casa de una familia española, cuya última heredera fue cruelmente asesinada para despojarla de sus añejas riquezas.

Más allá del aura de misterio y las historias de fantasmas que la habitan, esta casa atrae al turismo porque es en realidad preciosa: su estilo español se ha visto enriquecido con finos detalles de talavera poblana, y de laca mexicana elaborada en Uruapan, Michoacán, que delinean finamente cada rincón del complejo arquitectónico, como la recámara principal, el baño, la cocina y una fuente con la réplica del calendario azteca. Además, en sus muros se puede admirar una vasta obra pictórica paisajística.

La casa en la que nació Juan Ruíz de Alarcón es otra de las más bellas y visitadas del pueblo. En realidad, los datos sobre la infancia del dramaturgo son oscuros; él mismo llegó a afirmar que era originario de la Nueva España, aunque la mayoría de los estudios sitúan su nacimiento en Taxco, Guerrero. De cualquier modo, su obra literaria se desarrolló entre la capital mexicana y ciudades españolas como Madrid y Salamanca; aun así, en la casona de Taxco se conservan valiosas piezas literarias, enseres personales y otros objetos que permiten un acercamiento a su vida.

También en las ex haciendas puede explorarse el esplendoroso pasado minero del pueblo. La más famosa es la del Chorrillo, construida entre 1525 y 1534 por los soldados de Hernán Cortés para el beneficio de la plata. En ella se edificaron notables obras hidráulicas, y un sistema de patios que facilitó la transformación de los metales, aprovechando el agua de los dos ríos vecinos para separar las partículas de plata contenidas en el mineral molido.

En la Hacienda de San Francisco Cuadra, construida en 1540 por monjes franciscanos, se puede disfrutar de un lujoso hospedaje en medio de los muros que contuvieron cuatro siglos de la estirpe de Hernán Cortés, al igual que la Hacienda de Cantarranas. Por su parte, San Juan Bautista sobresale entre el paisaje montañoso de Tierra Caliente por su arquitectura medieval, con un vetusto castillo a manera de casco y un ingenioso sistema hidráulico intramuros.

En cuanto a los recintos religiosos, el Templo de Santa Prisca y San Sebastián es el que predomina en el paisaje general del pueblo. Fue por muchos años el templo más alto del país, con 95 metros en su torre mayor. Vista desde arriba, tiene forma de cruz latina, con una nave lateral que sirve como capilla para el altar de las Ánimas. Su estilo churrigueresco integra elementos disímbolos pero armoniosos, como sus torres con intrincados labrados, sus altares adornados con azulejos de talavera y nueve retablos trabajados en madera y recubiertos con hoja de oro.

Otro de los más importantes es el Ex Convento de San Bernardino de Siena, de manufactura sencilla por su origen dieguiño, orden menor de los franciscanos, que erigieron el recinto de adobe a finales del siglo XVI para adorar varias imágenes de gran devoción popular en Taxco, como la Virgen de los Dolores, el Cristo de los Plateros y el Señor del Santo Entierro. Un incendio a finales del siglo XVIII le brindó el estilo neoclásico que ostenta hoy en día, tras su reconstrucción.

Uno de los templos con mayor actividad es el de San Nicolás Tolentino, construida por la orden de los agustinos hacia el siglo XVI. Desde ella sale la Procesión de las Ánimas cada Martes Santo, en la que participan las imágenes de San Gabriel y San Rafael Arcángel, las Ánimas Benditas del Purgatorio, el Cristo Siervo de Dios y por supuesto, San Nicolás Tolentino. Los Jueves Santos se recrea el Encarcelamiento de Jesús, y los Viernes Santos tiene lugar la Procesión de las Tres Caídas, donde Jesús es crucificado en el atrio del Convento de San Bernardino.

Por su topografía montañosa, Taxco se encuentra rodeado de miradores, como el de la Capilla o Santuario de Ojeda, en el que descansan los restos del Mártir Taxqueño, San Margarito de Flores, desde 1945. Desde este mirador puede observarse claramente el paisaje arquitectónico religioso de este Pueblo Mágico, como la Santísima Trinidad y el Templo de San Miguel.

No obstante, el más impresionante de estos miradores es el del Cristo del Atachi, también conocido como el Cristo Monumental de Taxco, que con sus cinco metros de altura y brazos abiertos protege a todos los taxqueños. Apenas construida en 2002, se ha convertido en uno de los puntos más visitados del pueblo, junto con el templo de Santa Prisca, pues el hermoso panorama se conjuga con los frondosos árboles de los alrededores y el maravilloso clima imperante.

Para disfrutar de un bonito paseo por el Pueblo Mágico la mejor opción es el Teleférico de Montetaxco, uno de los íconos de la ciudad. Ofrece increíbles vistas panorámicas desde sus 170 metros de altura, en un recorrido de cinco minutos desde el hotel Montetaxco hasta la base ubicada en el centro del pueblo.

Lo imperdible en Taxco Pueblo Mágico

Taxco puede terminar de conocerse a través de sus museos, hoteles, bares y restaurantes, para vivir en carne propia las manifestaciones culturales y tradiciones del antiguo asentamiento minero.

Se puede comenzar por el Museo de Arte Virreinal, también conocido como Casa Humboldt, que transporta a sus visitantes hasta el siglo XVIII, una época de riqueza minera, económica y cultural para el Pueblo Mágico. Circunscrito en el barroco mexicano, este recinto tiene en su fachada detalles en estuco de formas conocidas como “ajaracas”, de clara influencia mudéjar; en su interior pueden explorarse no solo exhibiciones de arte sacro virreinal, sino los orígenes de los pobladores prehispánicos a través de los vestigios arqueológicos desenterrados de los alrededores.

Pocos se han interesado en el trabajo artístico de la plata como William Spratling, considerado hijo del pueblo por su importante promoción del trabajo en el metal precioso combinado con hojalata. El también caricaturista, aviador, escritor y horticultor llegó a vivir al pueblo en 1929, cuando se unió a un grupo de plateros de Iguala y fundó en 1931 su primer taller. A partir de entonces y hasta 1967, año de su fallecimiento, se dedicó a coleccionar piezas prehispánicas, de las cuales donó una parte en 1960 al recién inaugurado Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, y el resto lo legó como testamento a la población de Taxco, que hoy en día puede disfrutar su legado en el museo que lleva su nombre.

Otro importante recinto cultural es el Museo de la Platería, también conocido como “El Patio de las Artesanías”, donde el maestro artesano Antonio Pineda reunió una serie de piezas de plata de autores locales, formando una magnífica colección representativa del arte de la platería nacional, enmarcada por bellos murales que cuentan la historia antigua y contemporánea del pueblo.

Por último, en el Centro Cultural Taxco o Casa Borda se realiza año con año el Concurso Nacional de la Plata, que premia lo mejor en las categorías de Joyería, Orfebrería y Escultura. En sus 14 salas pueden admirarse importantes obras de arte sacro y otros objetos de gran valor para los antepasados del pueblo taxqueño; su terraza es uno de los mejores puntos para admirar la ciudad, y en sus patios interconectados se organizan eventos culturales, conferencias y exposiciones temporales.

Qué comer en Taxco Pueblo Mágico

Acercarse a la gastronomía tradicional de Taxco, es otro de sus grandes atractivos. Los distintos platillos típicos de esta comunidad guerrerense son un tesoro de gastronomía, tradición y cultura. En esta ciudad guerrerense se pueden degustar desde sabrosos caldos hasta extraños insectos, ricos al paladar, como los jumiles. En este último caso, en Taxco se realiza cada mes de octubre, la popular Feria del Jumil. Por otra parte, en los excelentes restaurantes que existen en esta ciudad se sirven: tanto creaciones culinarias de corte internacional, como platillos de notoria influencia prehispánica.

Qué comprar en Taxco Pueblo Mágico

Uno de los aspectos más conocidos de Taxco es su notable producción de plata. Es el pueblo minero más añejo de América y su típico trabajo de artesanías y adornos de plata goza de reconocimiento internacional.



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