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El Fuerte Pueblo Magico






El Fuerte Pueblo Magico
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Pocos pueblos amalgaman pasado colonial y tradición prehispánica de un modo tan grácil como El Fuerte, en el estado de Sinaloa. Sus edificaciones y atractivos naturales son un paseo por siglos de historia, que incluye tradiciones indígenas del dignísimo pueblo yoreme (yolem’me), leyendas novohispanas como la de El Zorro y el murmullo del caudaloso río que baña sus tierras y lo vuelven un lugar caluroso y fértil durante casi todo el año.

No obstante, este Pueblo Mágico nombrado como tal en 2009 hubo de recorrer un largo camino para lograr tal armonía, pues cuando en 1563 el vasco Francisco de Ibarra fundó la Villa de San Juan Bautista de Carapoa, a 30 kilómetros de donde actualmente se ubica El Fuerte, no tardó en ser atacada e incendiada por el grupo indígena de los Tehuecos. Esto motivó, casi 50 años después, la construcción de un fuerte que protegiera a los colonizadores, que fue nombrado como Fuerte del Marqués de Montesclaros.

Este fuerte jugó un importante papel en la pacificación de los indígenas, y convirtió a la región en un importante enclave político y cultural del cauce del río Fuerte, que une los arroyos de otras poblaciones mineras como Álamos, Batopilas y Urique. El Fuerte es una de las pocas regiones del noroeste mexicano que aún cuentan con suelo mineral explotable; como centro turístico, integra el interesante corredor conformado por los pueblos de Los Mochis, Mochicahui y Choix.

Cuando en 1825 se promulgó la Constitución Política del Estado Libre de Occidente, El Fuerte fue nombrada su primera ciudad capital. Otro de los grandes momentos históricos vividos en este lugar fue la promulgación del Plan de El Fuerte, respaldado por el político forteño Plácido Vega Daza, fuerte defensor de las ideas liberales, que con la firma de dicho tratado contrarrestó los efectos del Plan de Tacubaya en la región y logró liberar Mazatlán de los conservadores en 1859.

En 1911, la Revolución Mexicana llegó al norte y el ejército maderista tomó el fuerte, que había pasado de estar construido en madera a resistente mampostería, por lo que fue buen resguardo para los revolucionarios, hasta que en 1915 los villistas fueron derrotados en él por los constitucionalistas.

Las raíces de la permanencia de las costumbres indígenas en la región se encuentran en esta época, cuando el líder yoreme Felipe Bachomo, conocido como “El último rebelde Mayo”, reunió en 1911 un ejército de 6,000 mayos para expulsar a los terratenientes de la cuenca del Fuerte, territorio que llegaron a dominar profusamente durante varios años.

La continuidad de la historia fue integrando la vida antigua con la moderna en El Fuerte, que actualmente recibe a sus visitantes con su paisaje arquitectónico de ensueño, las maravillas naturales de sus alrededores y un sincretismo cultural único en una zona que ha pasado de mano en mano desde hace más de cinco siglos.

Qué visitar en El Fuerte Pueblo Mágico

Como todos los pueblos con pasado colonial, El Fuerte guarda una enorme variedad de historias y significados entre las paredes de sus templos, casonas y edificios públicos. Es imprescindible dar un paseo por el centro de este Pueblo Mágico para empaparse en los mitos y leyendas de cada lugar, comenzando por la Plaza de Armas y su hermoso kiosko de hierro forjado, lleno de detalles propios de la arquitectura decimonónica.

En esta plaza, llena de plácidos espacios a la sombra de altas palmeras, bancas y fuentes de cantera, se encuentra el edificio del Palacio Municipal, de ladrillo rojo, estilo porfiriano y abundantes detalles neoclásicos, un mural que ilustra la historia de El Fuerte, una pequeña biblioteca y la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, la más importante del pueblo. Este templo es el que le brinda al paisaje colonial un toque de cuento de hadas, con su torre en forma de aguja, sus campanas doradas al sol y un suave color arena proporcionado por el adobe con el que sus muros fueron levantados en el siglo XVIII por la orden de los jesuitas.

Al otro lado de la plaza se ubica un templo mucho más austero, pero igual de rico en historia: la Iglesia de San Juan de Carapoa, con su fachada labrada en cantera, cuya entrada está coronada con un arco y rodeada por pilastras bellamente estriadas. Por la demora en su construcción, la torre y otros detalles como la ventana del coro muestran detalles más modernos, aunque todo con el mismo sentido de recogimiento y simpleza promovido por los jesuitas.

El recorrido continúa por las añejas casonas coloniales que han resistido el paso de los siglos, algunas de las cuales incluso han sido restauradas para servir como lujosos hoteles, como el Hotel El Fuerte y la Posada del Hidalgo. Existen otras que han sido adaptadas como museos, como la Casa de la Cultura, ubicada en una vivienda del siglo XIX que a principios del XX funcionó como cárcel municipal. Actualmente es el punto de encuentro de las manifestaciones artísticas fortenses, como conciertos, exposiciones, obras de teatro, danza y certámenes literarios, además de que alberga el Archivo Histórico del pueblo.

Otra casa que puede ser visitada es la que perteneció al general Pablo Macías Valenzuela, hijo pródigo de El Fuerte que combatió en la Revolución Mexicana, fue ministro de la Defensa Nacional durante la administración de Manuel Ávila Camacho y gobernador de Sinaloa de 1945 a 1950. Dicha casona fue construida en 1860 y actualmente es sede de un renombrado restaurante de fama mundial: El Mesón del General. En la Mansión de la familia Orrantia, que data de 1800, se pueden admirar antiguos murales que narran diversos acontecimientos que han dado forma a la actualidad de los forteños.

Una de las edificaciones con mayor significado para este Pueblo Mágico es la Casa del Congreso Constituyente, donde surgió la República Federal del noroeste del país y se plantó la semilla del Estado Libre y Soberano de Sinaloa, culminación del trabajo de los ciudadanos del siglo XIX. También el Museo Mirador El Fuerte representa el esfuerzo de los pobladores por recrear y reconstruir su historia, pues se trata de una réplica de la edificación que durante tantos años protegió el territorio de las amenazas externas al otro lado del río Zuaque.

Inaugurado en 2001, este museo de una planta tiene una entrada monumental y dos grandes escalinatas que conducen a un mirador, que permite obtener impresionantes tomas del pueblo; un invernadero interno y los amplios jardines conforman un agradable espacio natural dentro de la edificación, con flores multicolores y árboles frutales representativos de la región, que enmarcan las espaciosas salas de exposiciones, auditorios, biblioteca, archivo y tienda de artesanías.

Lo imperdible en El Fuerte Pueblo Mágico

Para llegar a El Fuerte lo mejor es llegar a Los Mochis en el emblemático tren que recorre la Sierra Madre Oriental desde Chihuahua, continuando con el Circuito Turístico Mar de Cortés – Barrancas del Cobre. Para seguir con el recorrido de aventura, el cauce del río Fuerte da vida a numerosas comunidades yoreme, que integran el Tour Cultural Indígena, que incluye los siete centros ceremoniales del Tehueco, Mochicaui, Teputcahui, Jahuara, Capomos, Sibirijoa y Charay. En ellos, se pueden presenciar las danzas tradicionales con los impresionantes trajes típicos, las artesanías y la comida de la cultura ancestral de los mayos.

El más importante de estos centros ceremoniales es el Tehueco, donde conviven la historia colonia y la prehispánica. En él se encuentran una vieja misión jesuita y la Iglesia de Dolores, que cada año durante la Semana Santa revive la tradición de los “judíos” al son de los tambores y tenábaris, con la llegada de grandes grupos indígenas vestidos al estilo romano, con carrilleras en muslos y piernas y una gran diversidad de máscaras de piel, madera o mantilla, que guiados por el chicotero entran y salen del templo danzando en procesión con Jesucristo, su madre, María, y fiesteros provenientes de otras cofradías de judíos, como Mochicaui y Charay.

Esta tradicional procesión puede ser conocida más a fondo en el Museo Comunitario Miguel Ángel Morales Ibarra, quien dejó a disposición de los forteños este sitio en el que se muestran las vestimentas, las máscaras y los instrumentos musicales utilizados en la Semana Santa yoreme, además de las herramientas de trabajo y utensilios de la vida diaria de esta centenaria etnia.

Volviendo al río El Fuerte, resulta muy interesante conocer las inscripciones rupestres dejadas por los grupos nahoas seminómadas mucho antes de la fundación del pueblo. El Cerro de la Máscara es en sí mismo un enorme petroglifo, con cerca de 100 grabados distribuidos en 45 rocas de entre 800 y 2,500 años de antigüedad, distribuidos entre la base del cerro, sus faldas y la cúspide. Estos vestigios fueron dejados por los indios mayos que habitaban la región antes de la conquista, aunque existe una teoría que sostiene que por aquí pasaron grupos aztecas en su éxodo hacia Tenochtitlán. Los grabados más conocidos son el que le da nombre al sitio, que asemeja a un jerarca indígena usando una máscara, el de la Diosa de la Fertilidad y el de una hermosa flor.

En el camino hacia este cerro se encuentra el Parque Ecoturístico La Galera, cruzando un puente colgante sobre el río. Se trata de un corredor que aprovecha la belleza de la ribera en sus tres muelles, desde donde zarpan lanchas y embarcaciones menores. Junto a su andador peatonal de más de medio kilómetro de largo existen cómodas palapas y asadores, para divertidos días de campo en compañía de amigos y familiares. Además, la adrenalina está servida en su tirolesa y en su pared para rappel.

Otras buenas opciones recreativas en El Fuerte son las presas Miguel Hidalgo (o Mahone) y Josefa Ortíz de Domínguez, donde se puede practicar la pesca deportiva de especies como bagre y lobina, además de caminar y acampar en los espacios naturales. Cerca de estas presas existen varios clubes cinegéticos, donde se pueden cazar con licencia palomas, venados cola blanca y patos, entre otras especies.

Por supuesto, el mejor modo de conocer El Fuerte es acudiendo durante las diferentes fiestas religiosas, fuerte vínculo del catolicismo con la cultura yoreme. Las más importantes son la de la virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre; Navidad y Año Nuevo; la fiesta de San Martín, en enero; la Yuku Pasco o Fiesta de la Lluvia, cada 15 de agosto; y el Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre. Todas ellas incluyen un despliegue de bellos trajes y máscaras, artesanías, música, rituales antiquísimos, procesiones religiosas y las tradicionales danzas, como la del Venado, también llamada Mazoyiwua, cuyo simbolismo tiene qué ver con el agradecimiento del hombre al tomar los frutos de la tierra, en este caso la cacería.

Qué comer en El Fuerte Pueblo Mágico

La gastronomía de El Fuerte es también una mezcla de los sabores ibéricos coloniales con la tradición indígena de los mayos y los yoremes, sumado a la variedad de mariscos obtenidos en el cauce del río; así, los platillos típicos de este Pueblo Mágico incluyen ingredientes como chilorio, carne de res y cerdo, variedades de pescado como lobina, callo de hacha y langostinos, panela fresca, maíz, piña y semillas como arroz, cebada y pinole.

Con esta gran variedad de alimentos se preparan deliciosos platos como chicharrón de pescado, filete flameado, mariscadas, cocido, menudo, pozole, y algunos de profunda tradición como el colachi, preparado con calabacitas, elotes, chile verde, tomate, cebolla y queso, o el guacabaqui, carne de res o cerdo sazonada con chile de árbol, en un caldillo con zanahorias, garbanzos, papas, col y acelgas.

Una comida tan sabrosa como la sinaloense se complementa perfectamente con los postres elaborados con frutas, semillas, leche y membrillos de la región, que incluyen tamales de piña, de elote y de dulce, conservas de frutas, roscas crujientes llamadas tacuarines, coyotas, alegrías con pepitas y miel, jamoncillos, empanadas de colachi y de leche quemada, melcocha, buñuelos, gorditas de queso, cocadas y capirotada, además de las deliciosas aguas frescas de horchata (conocida como "pura vida"), el atole blanco y el de pinole.

Estas delicias regionales, además de otros más comunes como enchiladas y cortes de carne, pueden degustarse en los restaurantes del centro y alrededores de El Fuerte, como en el mencionado Mesón del General, la marisquería El Navegante y el Bonifacio’s, que ofrece una ecléctica fusión de cocina mexicana con sabores internacionales.

Qué comprar en El Fuerte Pueblo Mágico

Al visitar las tiendas El Rincón del Fuerte y Artesanías Mexicanas se tiene la oportunidad de conocer y adquirir el trabajo de los yoremes, que aunque no tienen a la actividad artesanal como su principal fuente de ingresos, son diestros en técnicas como la cestería, alfarería, ebanistería y textiles, como sandalias de tres puntadas, fajas tejidas de lana, prendas y rebozos hechos en telar de cintura, ollas, petates de palma y carrizo, canastas, arpas y violines, y las impresionantes máscaras de judío hechas con cuero de jabalí.

También, vale mucho la pena recorrer las comunidades aledañas para conocer sus productos particulares: las cobijas y zarapes de lana de la Alameda, las ollas y los muebles de madera de guásima de Capomos, las figuras de madera tallada de Mochicahui, los tejidos en palma de Bamicori, El Realito, Tetaroba y Lope de Vega, y los bules pintados que se han vuelto tendencia en el centro de El Fuerte.

Para dormir en El Fuerte Pueblo Mágico

Existen numerosas opciones de hospedaje en El Fuerte, para todas las necesidades y presupuestos. Sin embargo, la mejor experiencia se vive en los recintos históricos como la Posada del Hidalgo, una magnifica mansión y museo colonial donde habitó don Rafael Almada, el hombre más acaudalado de El Fuerte. Construido justo debajo de la antigua fortaleza de los conquistadores españoles, se cree que es el sitio original donde nació Diego de la Vega, "El Zorro". Actualmente, consta de 5 secciones unidas entre sí por grandes patios, donde se puede tomar el fresco y disfrutar el cálido silencio de las noches forteñas.

Otra opción es el Hotel Río Vista Lodge, habilitado en el antiguo casco del fuerte. Además de sus cómodas y espaciosas habitaciones, cuenta con la Casa de los Colibríes, que visitan el sitio durante todo el año y pueden ser apreciados desde la terraza. Por último, el Torres del Fuerte es una bella hacienda de 400 años de antigüedad convertida en un lujoso hotel boutique.

Para mayor información sobre El Fuerte Pueblo Mágico

Palacio Municipal

5 de Mayo s/n, Centro, El Fuerte, Sinaloa

Teléfono: 01(968) 893 0390, ext. 150



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