Pueblos Magicos de Jalisco Mexico

Tequila Pueblo Magico Jalisco Mexico



La historia de Tequila, en el hermoso estado de Jalisco, como Pueblo Mágico, es la de una de las empresas más tradicionales y emblemáticas de México: José Cuervo, cuyos fundadores tuvieron la visión de llenar el amplio valle de tierra volcánica rojiza y clima semitropical de plantas de agave tequilana, de las que ya se obtenía una deliciosa bebida que aún no se destilaba: el mezcal.

Dicho valle estaba habitado, antes de 1530, por chichimecas y otomíes que se replegaron en apariencia pacíficamente a la llegada de los franciscanos y grupos indígenas del cerro del Chiquihuitillo. No obstante, en 1541 una revuelta en la región provocó la ejecución de numerosos frailes, incluyendo a fray Juan Calero, fundador de Santiago de Tequila.

Aun así, varias familias españolas permanecieron en la zona, y en 1600 Pedro Sánchez de Tagle, segundo marqués de Altamira conocido como "el padre del tequila" creó la primera destilería para procesar los jugos obtenidos del agave tequilana, variedad de cactus muy particular, pues florece sólo una vez en su vida, después de una década de existencia, y muere a continuación; su polinización depende exclusivamente del murciélago tequilero.

Proliferaron en la región numerosas tabernas que difundían la nueva bebida, hasta que en 1758 don José Antonio de Cuervo obtuvo algunas tierras en Jalisco y decidió poblarlas de agaves azules. Para 1781, su hijo, José Prudencio de Cuervo, se encontraba adquiriendo los potreros de la Hacienda de Abajo, para instalar la Taberna de Cuervo, en plena prohibición del rey Carlos III para la producción de más de 75 tipos de bebidas, por considerar que embrutecían el alma y la conducta de los indios.

En 1795, ya anulada dicha prohibición, José María Guadalupe Cuervo, su hermano, obtuvo la primera licencia para producir vino mezcal. La relación de los Cuervo con el pueblo de Tequila era ya muy fuerte, pues habían patrocinado diversas obras públicas, como la construcción de la parroquia del pueblo; posteriormente, la misma familia estuvo a cargo de la dotación de agua a la población, la construcción de escuelas municipales y de lavaderos bajo techo, la instalación de un reloj público, el tendido de las vías del tren, el empedrado de las calles y la ampliación de la Plaza de Armas y el cementerio.

Al unirse la hija de José María en matrimonio con Vicente Albino Rojas, la destilería adquirió el nombre de La Rojeña, que continúa siendo el lugar en el que se procesan las riquezas del agave azul. A mediados del siglo XIX, esta se convirtió en la más famosa de las tabernas de Tequila y tenía más de tres millones de agaves sembrados para la producción de su vino mezcal, que ya se vendía no solo en Jalisco sino también en otros estados, y estaba a punto de salir al mundo en la primera exportación.

Gracias a los esfuerzos de la Casa Cuervo y de otras antiguas destilerías como Sauza y La Cofradía, el tequila ha recibido el sello de Denominación de Origen, lo que significa que solo se puede producir en ciertos municipios de Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Nayarit y Guanajuato. Además, existe el tequila 100% agave y el tequila; el primero se elabora exclusivamente con los azúcares que se obtienen del agave y es envasado de origen. El segundo se produce con al menos 51% de azúcares del agave y 49% de otros azúcares.

Qué visitar en Tequila Pueblo Mágico

Como buen Pueblo Mágico, una visita a Tequila puede comenzar en su bella Plaza de Armas, cuyo kiosco bronceado al sol es el escenario perfecto para la vida cultural y cotidiana de los tequileños, junto con las fuentes, murales y esculturas que recuerdan a los héroes locales, promotores y defensores del tequila a lo largo de la historia, como Francisco Javier Sauza Mora, o al mundialmente célebre director de orquesta Arturo Xavier González, oriundo del lugar.

Alrededor de la plaza se pueden visitar apacibles restaurantes, galerías, tiendas y museos, así como bares y recintos culturales; justo enfrente se ubica la Parroquia de Santiago Apóstol, construida en la mitad del siglo XVII para que los españoles tuvieran un lugar digno para asistir a misa. Si bien no es especialmente bella, en su seno se han vivido diversos episodios históricos, sobre todo en las épocas independentista y revolucionaria.

Para la profesión de fe de población indígena, en Tequila se levantaron varias capillas que siguen en pie hasta la actualidad, como la del Calvario, que en 1570 funcionaba como hospital de indios pero fue adaptada por el fraile Juan Calero para que los campesinos recibieran la educación evangélica. Otra es la capilla dedicada a Santo Toribio Romo, mártir de la Guerra Cristera que murió en esta ciudad mientras huía de los callistas sin dejar de propagar el evangelio católico en haciendas y rancherías del bajío.

Convertido en santuario, este lugar ubicado en la cima de un cerro es visitado día tras día por decenas de fieles que le atribuyen diversos milagros, sobre todo por migrantes que se han encomendado a él y han logrado superar las adversidades de su camino. Cada 23 de febrero, en su aniversario luctuoso, se celebra su fiesta, en la que hay procesiones, rezos, pirotecnia, música y un ambiente de fe irrefrenable.

Las calles de Tequila se encuentran pobladas por numerosas fábricas de la bebida homónima, desde las más caseras y pequeñas hasta las grandes industrias que han logrado llevar sus botellas a todo el mundo. El mejor modo de recorrerlas es el tren Tequila Express, que opera desde Guadalajara hasta la destilería de Herradura, en la Hacienda San José del Refugio de Amatitlán, pasando por el Pueblo Mágico y ofreciendo experiencias sin igual en medio de música de mariachi, degustaciones del delicioso licor, lunadas y paseos por los agaveros.

En medio de todas esas destilerías se encuentran los emblemáticos lavaderos comunales de Tequila, construidos en 1918 por el gobierno de Cipriano Rosales. A su alrededor pululan numerosas leyendas y relatos curiosos, como el de doña Félix, lavandera que visitó día tras día el lugar durante 70 años y que aún después de muerta se empeña en conservar su lavadero poniendo su banquito, por lo que los pobladores decidieron fijarlo con cemento al piso para honrar su memoria.

Lo imperdible en Tequila Pueblo Mágico

Por supuesto, Tequila solo se conoce a profundidad visitando sus destilerías y campos de agave, que en su mayoría ofrecen visitas guiadas y diversas actividades en sus instalaciones. Una de las más conocidas es Mundo Cuervo, una opción que integra en un microuniverso todo lo que hay que experimentar en el Pueblo Mágico: el paseo en tren a través del paisaje rojo espinado de azul, la exploración del proceso de destilación del tequila en la fábrica más antigua, La Rojeña, y un cómodo y plácido hotel para descansar de tantas aventuras.

En Casa Sauza se organizan desde tours guiados por su destilería La Perseverancia y catas en la Quinta Sauza, hasta eventos corporativos en torno a la producción y comercialización de tequila, pasando por acontecimientos de índole social como bodas y fiestas, que aprovechan los bellos paisajes de las plantaciones de agave para enmarcar momentos inolvidables.

Desde las alturas de la Hacienda Tequilera La Fortaleza, en las faldas del volcán, se pueden admirar impresionantes vistas del pueblo entero, además de probar una rústica selección de asombrosos tequilas orgánicos y artesanales. Del otro lado de la moneda, se encuentra la fábrica de Auténtica Tequilera, que cuenta con un moderno proceso para la obtención de mezcales y tequilas de enorme calidad.

Una de las más lujosas es la Casa Orendain, pues sus antiguas instalaciones han sido cuidadosamente adaptadas para recibir a quienes deseen conocer el proceso de elaboración de sus bebidas, así como vivir el ambiente de una finca tradicional mexicana. En sus campos pasean hermosos caballos rojizos, que completan el paisaje de un modo maravilloso.

Por último, en La Cofradía, además del obligado tour por los campos y la degustación en la Taberna del Cofrade, es posible quedarse a dormir en su tranquilo ambiente provinciano, pues cuentan con el famoso hotel del mismo nombre, lleno de lujo y comodidades, que convierten una visita a Tequila en una experiencia de descanso y relajación.

Esta casa productora ofrece además actividades interactivas, en las que sus visitantes pueden convertirse por un día en jimadores y crear de primera mano un tequila completo, desde su fermentación hasta su embotellado en envases personalizados.

Para terminar de explorar el fantástico mundo del tequila, vale mucho la pena visitar el Museo Nacional del Tequila, de vuelta en el centro histórico, que desde el año 2000 realiza, a través de cinco grandes salas, un recorrido histórico del nacimiento y arraigo de la cultura tequilera en el poblado: Orígenes, Pioneros, Industriales, Tequila y El Tequila en el Arte.

En este hermoso museo se pueden admirar piezas como hallazgos arqueológicos de la zona, una vivienda elaborada con pencas, historias sobre Mayahuel, la diosa del maguey y del pulque, herramientas para el cultivo y cosecha del agave, fotografías de los campos agaveros y de la familia Sauza, timbres postales, botellas, monedas y cientos de objetos utilitarios, pinturas y documentos relacionados con el proceso de elaboración de la tradicional bebida destilada.

Por otro lado, una dimensión muy importante de Tequila es el turismo de aventura que puede practicarse en él, pues su paisaje montañoso se presta para actividades como el rappel, el senderismo y el salto en tirolesa, entre varias otras. Los sitios idóneos para estas actividades son la Barranca del Río Santiago, donde además puede tomarse un vuelo en avión ultraligero, o seguir el Paseo del Río, a través de pozas naturales y cristalinas caídas de agua.

Otra de las vistas más impresionantes del lugar puede obtenerse desde el mirador de la Barranca de Tequila, a dos kilómetros de la cabecera municipal, que ofrece un hermoso panorama de acantilados y coloridos plantíos de mangos, ciruelas y anones, rematados por el Cerro del Chiquihuitillo, sitio prehispánico donde se asentaron los primeros pobladores que después conformaron Santiago de Tequila.

Obviamente, visitar Tequila es una experiencia fantástica durante todo el año, pero lo es aún más durante las fiestas patronales de Santiago Apóstol, cada 25 de julio, en la Fiesta de los Cantantes, del 24 al 29 de junio, en la que la gente sale a jugar con unas pequeñas ollas de barro con piedras adentro conocidas como "Los Cantaritos", y por supuesto, durante la Feria Nacional del Tequila, entre noviembre y diciembre, que son oportunidades perfectas para adentrarse en la vibrante vida cultural de un pueblo tan fascinante como este Pueblo Mágico.

Qué comer en Tequila Pueblo Mágico

En un Pueblo Mágico como este no se puede dejar de disfrutar una rica birria o pozole acompañados de un rico tequila, o mejor aún, hechos con la espirituosa bebida, como los huevos, guisados y postres que se sirven en restaurantes, bares y cafeterías como La Taberna del Cofrade, La Posta y El Callejón. Además, en los puestos de la Plaza de Armas se pueden beber las famosas "pachecadas", elaboradas con tejuino (maíz fermentado), cerveza y un poco de sal.

Qué comprar en Tequila Pueblo Mágico

Por supuesto, visitar la tierra del tequila es el pretexto perfecto para llevarse una o varias de las marcas que se elaboran ahí, como las de las casas Cuervo, Sauza, La Fortaleza o la Cofradía, que se pueden encontrar en hermosas botellas de vidrio o en pequeñas barricas hechas de agave o madera; además, no hay que dejar de lado los numerosos accesorios tequileros como riñoneras, tarros, caballitos, ánforas cubiertas de cuero, agitadores, y muchos más.

Para dormir en Tequila Pueblo Mágico

Tequila cuenta con una amplia oferta hotelera para todos los bolsillos. Uno de sus principales hoteles es La Cofradía, el único con fábrica de tequila dentro de sus instalaciones y habitaciones temáticas. Otra excelente opción para quedarse a seguir disfrutando de las bellezas y eventos culturales del Pueblo Mágico es el Villa Tequila, antes Los Abolengos, una casona del siglo XIX perfectamente conservada. Por último, el Hotel Casa Dulce María es una acogedora estancia cuya decoración remite a sus huéspedes a la época porfiriana, cuando fue construida.

Para mayor información sobre Tequila Pueblo Mágico

Dirección de Fomento Turístico

José Cuervo 33, Centro, Tequila, Jalisco

Teléfono: 01(374) 742 0012, ext. 117



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Como llegar a Tequila Pueblo Magico Jalisco Mexico

Se puede llegar a este Pueblo Mágico en avión, a través del aeropuerto de la ciudad de Guadalajara, al que llegan las aerolíneas Aeroméxico, Interjet, VivaAerobus y Volaris. A partir de ahí, en automóvil son 69 kilómetros por las Autopistas Federales 23 y 15. En autobús, la línea Tequila Plus sale desde Guadalajara y pasa por todos los puntos de la Ruta del Tequila.

Como ya se había mencionado, el Tequila Express es la manera más original y grata de llegar a Tequila desde Guadalajara y recorriendo el Valle de Amatitlán en medio de música, bebida y diversión.

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