En las montañas de Oaxaca existen pequeños pueblos donde la naturaleza y las tradiciones todavía marcan el ritmo de la vida cotidiana. Uno de ellos es La Nevería, una comunidad de los Pueblos Mancomunados de la Sierra Norte que sorprende por sus bosques, sus paisajes de montaña y, sobre todo, por una historia relacionada con algo tan sencillo como el hielo.
Ubicada en un valle rodeado de montañas, esta pequeña población cuenta con poco más de un centenar de habitantes. Su tamaño contrasta con la riqueza natural y cultural que puede encontrarse en sus alrededores, donde los bosques de pino y encino, los cultivos y los caminos comunitarios ofrecen una experiencia muy diferente a la de los destinos turísticos más conocidos de Oaxaca.
Un nombre que cuenta su historia
El nombre de La Nevería no es una casualidad. A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando todavía no existían los sistemas modernos de refrigeración, los habitantes de esta zona aprovechaban las bajas temperaturas del invierno para obtener hielo de manera natural.
Durante los meses más fríos, especialmente entre noviembre y febrero, el agua podía congelarse gracias a las bajas temperaturas de la región. El hielo se recolectaba y después era transportado en burros hasta la ciudad de Oaxaca, donde se utilizaba para elaborar y conservar productos, entre ellos las tradicionales nieves. De aquella actividad nació el nombre con el que la comunidad es conocida hasta nuestros días.
Esta historia resulta especialmente interesante porque muestra cómo los habitantes de la Sierra Norte aprendieron a aprovechar las condiciones de su entorno mucho antes de que el turismo llegara a la región. El frío, que para otros podía representar una dificultad, aquí se convirtió durante generaciones en una fuente de trabajo.
Un refugio entre bosques y montañas
Llegar a La Nevería significa dejar atrás buena parte del paisaje urbano y adentrarse poco a poco en una región dominada por montañas y bosques. La comunidad se encuentra aproximadamente a 62 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, aunque el recorrido incluye caminos de terracería que forman parte de la experiencia de acercarse a este rincón serrano.
Una vez en el pueblo, el paisaje invita a caminar sin prisas. Los alrededores están cubiertos por bosques de pino y encino, donde también pueden encontrarse bromelias, orquídeas y distintas especies de aves y mamíferos propias de los bosques templados de la Sierra Norte.
Uno de los atractivos es precisamente recorrer estos caminos acompañados por habitantes de la comunidad. Existen rutas a pie y en bicicleta que permiten conocer el entorno y observar cómo conviven los espacios naturales con las zonas destinadas al cultivo.
Mucho más que un paisaje
La Nevería forma parte de la tradición de los Pueblos Mancomunados, un modelo comunitario característico de la Sierra Norte de Oaxaca en el que varias poblaciones comparten territorio, recursos y proyectos de desarrollo.
En este lugar, el turismo se ha planteado como una herramienta para generar oportunidades económicas sin abandonar las actividades tradicionales ni perder el vínculo con el territorio.
Por ello, además de recorrer los bosques, los visitantes pueden conocer proyectos agrícolas y participar en algunas experiencias relacionadas con la vida comunitaria. La producción de hortalizas y otros cultivos forma parte de las actividades que actualmente sostienen a las familias de la localidad. También existen invernaderos donde se producen diferentes vegetales y flores.
Esta combinación entre naturaleza, agricultura y turismo hace que visitar La Nevería sea distinto a simplemente llegar a un mirador, tomar algunas fotografías y continuar el viaje.
Caminatas, miradores y noches bajo las estrellas
Para quienes disfrutan del turismo de naturaleza, la comunidad ofrece diferentes alternativas. Una de ellas es recorrer la llamada Ruta Histórica, que permite caminar por los alrededores del poblado y llegar a zonas boscosas y miradores naturales desde los que se puede observar el valle y las comunidades vecinas. Algunos de estos puntos alcanzan alrededor de 3,200 metros sobre el nivel del mar.
También existen opciones para practicar ciclismo, realizar recorridos guiados y explorar los bosques. Para pasar la noche, La Nevería cuenta con cabañas y áreas de acampado, además de alternativas de hospedaje en casas de familias locales.
Quedarse hasta la noche permite descubrir otro de los atractivos de la Sierra Norte: el cielo estrellado, acompañado por el silencio de una comunidad pequeña y rodeada de montañas.
Una forma diferente de conocer Oaxaca
La Nevería no es un destino pensado para quienes buscan grandes hoteles, vida nocturna o atracciones masivas. Su encanto está precisamente en lo contrario.
Aquí el viajero encuentra un Oaxaca más tranquilo, donde la naturaleza, la historia y la vida comunitaria están estrechamente relacionadas. La antigua tradición de producir hielo explica el nombre del pueblo, mientras que los bosques y las actividades productivas muestran cómo sus habitantes han sabido adaptarse a los cambios y buscar nuevas alternativas para conservar su territorio.
Visitar La Nevería es, en definitiva, acercarse a una parte menos conocida de Oaxaca. Es caminar entre montañas, conocer historias transmitidas por sus habitantes, descubrir la importancia que alguna vez tuvo el hielo en la vida de la comunidad y disfrutar de un paisaje que invita a bajar el ritmo.
En un estado famoso por sus ciudades coloniales, sus zonas arqueológicas, sus playas y su gastronomía, La Nevería recuerda que todavía existen muchos otros Oaxacas por descubrir. Y quizá uno de los mejores motivos para conocerlos sea precisamente encontrar lugares donde la naturaleza y las tradiciones continúan formando parte de la vida cotidiana.










Deja un comentario