Pueblos

Especiales

Visita una mansión antigua en Xalapa

La exhacienda El Lencero, una bella casona antigua, ha sido testigo de la historia mexicana durante más de cinco siglos.

¡Conócela y vive el México colonial! A 15 minutos de la ciudad de Xalapa se encuentra la majestuosa exhacienda El Lencero, un recinto construido en el siglo XVI rodeado por frondosos jardines. Testigo de la historia veracruzana por más de cinco siglos, cuenta con una arquitectura y decoración coloniales que llaman la atención por su excelente estado.

El primer dueño de esta mansión fue un soldado de Hernán Cortés, quien la convirtió en una posada de descanso para los viajeros que llegaban del puerto de Veracruz.

En el siglo XVII se convirtió en un molino de azúcar, y en 1842 fue adquirida por el General Antonio López de Santa Anna, quien dos años después contrajo matrimonio en su capilla. Durante 14 años, El Lencero fue propiedad de Santa Anna, 11 veces la Presidente de la República.

En 1856, el gobierno mexicano embargó los bienes de Santa Anna y El Lencero se puso de nuevo a la venta.

Durante unos años sufrió pérdidas, saqueos y destrucciones, sobre todo mientras transcurrió la guerra de Independencia de 1910. No fue sino hasta 1935, cuando un hombre compró parte de la propiedad y la restauró, que la antigua hacienda recuperó su esplendor.

En el siglo XX, El Lencero se convirtió en el hogar de la afamada poetisa chilena Gabriela Mistral, quien vivió allí durante uno de sus exilios.

De hecho, la autora le dedicó un nostálgico poema de despedida que se puede leer en una placa fijada en el jardín. Hoy día convertida en un museo, la exhacienda es un destino obligado para los viajeros interesados en la historia mexicana.

El recinto cuenta con una amplia colección de muebles y utensilios propios de la época.

Al fondo, en el patio, se erige una enorme higuera entre árboles, arbustos y flores. Al frente, una calzada donde se alinean frondosos laureles da la bienvenida a los visitantes. Aquí se encuentran una capilla colonial, una parroquia y un pequeño lago.
Anterior Alternativas verdes en Xalapa
Siguiente Xalapa, una ciudad efervescente