Guía para prevenir los mareos durante un viaje: consejos prácticos para viajeros en México

Guía para prevenir los mareos durante un viaje: consejos prácticos para viajeros en México

Planear un viaje, ya sea una escapada corta durante un puente vacacional o unas vacaciones más extensas, siempre genera expectativas positivas. Conocer nuevos destinos, recorrer paisajes naturales o explorar ciudades históricas son experiencias que enriquecen y generan recuerdos duraderos. Sin embargo, hay un aspecto que puede opacar el entusiasmo del viaje: los mareos o malestares asociados al movimiento, especialmente en trayectos largos en coche, autobús, tren o avión.

Los mareos durante un viaje —también conocidos como cinetosis o mal de movimiento— son una respuesta común del organismo ante estímulos sensoriales contradictorios. Básicamente, el cerebro recibe señales mixtas de los ojos, oídos y músculos, lo que puede generar náuseas, sudoración, vértigo o malestar general. Aunque no afectan a todas las personas, sí son frecuentes en un porcentaje considerable de viajeros, particularmente en determinadas edades o condiciones de salud.

A continuación se presentan estrategias para prevenir y manejar los mareos de forma práctica y eficaz, con foco en quienes viajan dentro de México: desde trayectos por carretera para llegar a playas o zonas rurales, hasta vuelos domésticos, excursiones en lancha o rutas en transporte público.

Comprender por qué ocurren los mareos

Los mareos al viajar no son una enfermedad en sí misma, sino una reacción fisiológica del cuerpo. Se desencadenan cuando el cerebro recibe señales contradictorias: por ejemplo, los ojos pueden indicar que el entorno está quieto, mientras que el oído interno (responsable del equilibrio) detecta movimiento. Esta incongruencia provoca que algunas personas presenten malestar.

Factores como el tipo de transporte, la duración del trayecto, la postura del cuerpo, la vista de patrones móviles (como leer o ver videos) y la ansiedad pueden influir en que los síntomas aparezcan. Conocer estas causas ayuda a tomar decisiones que minimicen las molestias durante el viaje.

Antes de partir: preparación y decisiones inteligentes

Una de las mejores maneras de prevenir los mareos es prepararse antes del viaje. Si sabes que eres susceptible al mal de movimiento, considera planear rutas con paradas frecuentes, particularmente en viajes por carretera. Detenerse cada cierto tiempo para caminar y tomar aire fresco ayuda al cuerpo a “reajustar” su equilibrio y reducir la sensación de malestar.

Para quienes viajan en avión, elegir asientos que tienden a generar menos sensación de movimiento puede marcar la diferencia: los lugares cerca de las alas suelen experimentar menos turbulencia. En transporte terrestre, sentarse en el asiento delantero del coche o en los asientos delanteros del autobús puede ofrecer una vista más estable del entorno, lo que reduce el conflicto entre las señales visuales y las sensoriales.

También es recomendable evitar llegar al viaje con el estómago vacío, pero sin ingerir alimentos pesados justo antes de partir. Una comida ligera con carbohidratos simples y un poco de proteína puede ofrecer energía sin sobrecargar el sistema digestivo.

Durante el viaje: estrategias para reducir el malestar

Durante un trayecto, hay varias prácticas que pueden ayudar a disminuir la probabilidad de mareos:

  1. Fija la vista en el horizonte o en objetos lejanos. Mirar hacia adelante, en lugar de enfocarse en objetos cercanos o móviles dentro del vehículo, ayuda a alinear las señales visuales con el equilibrio que percibe el oído interno.
  2. Evita leer o usar dispositivos móviles. Estas actividades implican enfocar objetos cercanos mientras el cuerpo se mueve, lo que intensifica la contradicción entre señales sensoriales y favorece los mareos.
  3. Mantén buena ventilación. El aire fresco ayuda a reducir la sensación de náusea. Abrir una ventana ligeramente o usar las salidas de aire acondicionado puede ser suficiente para mitigar el malestar.
  4. Hidratación constante. Mantenerse hidratado es fundamental durante cualquier viaje. El agua no solo ayuda a sentirte mejor en general, sino que también contribuye a que el cuerpo regule mejor sus respuestas fisiológicas al movimiento.
  5. Respira de forma profunda y lenta. La respiración calmada reduce la ansiedad y, en muchos casos, ayuda a disminuir la intensidad de los síntomas.

Remedios y soluciones prácticas para el mareo

Además de los cambios en el comportamiento durante el viaje, existen medidas adicionales que pueden servir como apoyo:

  • Consumo de jengibre. El jengibre es un remedio natural con propiedades que ayudan a calmar el estómago. Puede tomarse en té o en suplemento antes de iniciar el trayecto.
  • Evitar olores intensos o fuertes. Aromas muy marcados, especialmente de alimentos pesados, pueden intensificar la sensación de náusea durante el viaje.
  • Cierre de ojos momentáneo. Si la sensación se intensifica, cerrar los ojos unos minutos o realizar una breve siesta puede aliviar la incomodidad.
  • Masticar chicle o caramelos suaves. Esta acción promueve la producción de saliva y puede ayudar a contrarrestar episodios leves de náusea.

En viajes largos, algunas personas optan por medicamentos de venta libre indicados para prevenir el mal de movimiento. Si consideras esta opción, es recomendable consultarlo con un profesional de la salud antes de tomar cualquier medicación, especialmente si tienes condiciones médicas preexistentes o estás tomando otros medicamentos.

Mareos en diferentes contextos turísticos

En México, los viajes no siempre implican carreteras rectas y vuelos directos. Muchas rutas turísticas incluyen tramos montañosos, caminos sinuosos, viajes en lancha o trayectos en trenes panorámicos. Cada uno de estos entornos puede presentar desafíos particulares para el equilibrio corporal.

Por ejemplo, al trasladarse por zonas montañosas, las curvas constantes pueden incrementar la sensación de movimiento y, con ello, el riesgo de mareos. En estos casos, además de las estrategias ya mencionadas, puede ayudar ajustar la posición del asiento de manera que favorezca una vista clara del camino y la ventilación adecuada.

Los viajes en lancha, propios de destinos de playa y lagos, implican un movimiento continuo del agua que puede intensificar la cinetosis. En estas situaciones, elegir asientos centrales, cerca de la línea del horizonte del agua, suele reducir los efectos del vaivén. Asimismo, limitar el consumo de alimentos pesados justo antes de abordar la embarcación reduce la probabilidad de malestar.

Cómo responder si los mareos aparecen de todos modos

A pesar de todas las precauciones, es posible que los mareos aparezcan. En esos casos, lo principal es no asustarse y tomar medidas que reduzcan la intensidad de los síntomas: respirar profundamente, fijar la mirada en un punto fijo del paisaje, hidratarse y, si es posible, detenerse unos minutos para descansar.

Si viajas en grupo, comunicar tu malestar puede ayudar a encontrar soluciones rápidas, como cambiar de asiento o hacer una parada breve para caminar. En trayectos largos, llevar contigo una pequeña bolsa con agua, galletas saladas y remedios ligeros puede ofrecer alivio hasta llegar a tu destino.

Viajar con bienestar: parte esencial del turismo

Viajar es una experiencia enriquecedora que va más allá del trayecto o del destino. Sentirse bien durante el viaje permite disfrutar plenamente de los paisajes, las culturas y los sabores que México ofrece en cada región. Ya sea que tu destino sea un pueblo mágico en las montañas, una playa del Pacífico o el Caribe, o una ciudad colonial del centro del país, prevenir y manejar los mareos es parte importante de viajar con tranquilidad.

Conocer qué esperar, prepararse con anticipación y aplicar estrategias simples durante el trayecto puede marcar la diferencia entre un viaje incómodo y una aventura placentera. Al fin y al cabo, sentirse bien en el camino es tan importante como llegar al destino.


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