Para el próximo megapuente de mayo, la cercanía de la Ciudad de México con diversos estados de clima cálido se convierte en una ventaja estratégica.
Si buscas alejarte del asfalto para sumergirte en aguas refrescantes y conocer tradiciones locales, estos cuatro Pueblos Mágicos ofrecen el equilibrio ideal entre historia, relajación y una identidad gastronómica excepcional.
1. Ixtapan de la Sal, Estado de México
Ubicado a poco menos de dos horas de la capital, Ixtapan de la Sal es el destino por excelencia para quienes asocian el descanso con el agua. Este lugar es célebre por sus aguas termales y sus parques acuáticos, que ofrecen desde spas de clase mundial hasta instalaciones diseñadas para la recreación extrema.
La experiencia acuática se centra en el Parque Acuático Ixtapan, uno de los más grandes de la región. Aquí puedes elegir entre albercas de olas, ríos lentos o las famosas termas medicinales que, según la tradición local, poseen propiedades curativas debido a su alta concentración de minerales. Para una experiencia más privada, muchos hoteles de la zona cuentan con albercas climatizadas rodeadas de jardines que facilitan la desconexión total.
Para brindar, no puedes irte sin probar el licor de nanche. Esta bebida, elaborada con el fruto del mismo nombre macerado en aguardiente de caña, ofrece un sabor dulce y aromático muy representativo de la región. Si prefieres algo más fresco, los “garapiñados” —sorbetes de fruta natural— son el acompañante ideal para las tardes soleadas de mayo.
2. Tequisquiapan, Querétaro
Si tu idea de un puente perfecto incluye un ambiente colonial sereno y una buena copa de vino, Tequisquiapan es la respuesta. Situado a unas dos horas y media de la CDMX, este pueblo destaca por sus calles adoquinadas, sus buganvilias y su clima templado.
En cuanto a la experiencia acuática, “Tequis” es reconocido por su amplia oferta de balnearios. Lugares como Termas del Rey o El Oasis ofrecen albercas de amplias dimensiones perfectas para nadar con tranquilidad. Además, la mayoría de las casas de campo y hoteles boutique del centro cuentan con piscinas privadas que invitan a una tarde de lectura y descanso.
Al estar en el corazón de la Ruta del Arte, Queso y Vino, la bebida obligada es el vino queretano. Visitar las cavas cercanas para degustar un vino espumoso o un blanco joven es una actividad esencial. Es una combinación sofisticada que aprovecha los productos locales y eleva la calidad de cualquier escapada de fin de semana.
3. Tlayacapan, Morelos
Tlayacapan ofrece una atmósfera mística y tranquila, ideal para quienes buscan evitar las multitudes. Este pueblo es hogar de los tradicionales “Chinelos” y posee un patrimonio arquitectónico impresionante, encabezado por el Ex Convento de San Juan Bautista.
La experiencia acuática se vive en diversos centros recreativos y hoteles con albercas que aprovechan el clima privilegiado de Morelos, que en mayo suele ser caluroso y brillante. Al ser un destino con un flujo de turistas más pausado que otros vecinos, la experiencia de nadar aquí suele ser mucho más íntima y relajante.
Para brindar, Tlayacapan es tierra de pulque. Esta bebida se encuentra en su versión natural o curada con frutas de temporada. Si buscas algo diferente, puedes probar los vinos de frutas locales, como el de membrillo o manzana, que suelen venderse en los mercados de artesanías y reflejan la riqueza agrícola de los altos de Morelos.
4. Cholula, Puebla
Cholula combina la profundidad histórica de la pirámide con la base más grande del mundo con una oferta de hospitalidad moderna y vibrante. Se encuentra a unas dos horas de la Ciudad de México y es un destino perfecto para integrar cultura y recreación en un mismo viaje.
La experiencia acuática aquí es visualmente impresionante. Muchos hoteles instalados en antiguas casonas o edificios contemporáneos en San Pedro y San Andrés Cholula cuentan con albercas con vistas directas a la Iglesia de los Remedios y al volcán Popocatépetl. Nadar mientras contemplas el horizonte poblano es una experiencia difícil de igualar en otros puntos del país.
Para brindar, el ícono indiscutible es la sidra artesanal. Elaborada principalmente en las localidades cercanas de Huejotzingo y Zacatlán, es una bebida refrescante de baja graduación alcohólica ideal para el mediodía. Otra opción clásica es “La Pasita”, un licor de uva pasa que forma parte de la identidad poblana y que debes probar al menos una vez durante tu estancia.










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